¿Qué es lo normal en el sexo?

La palabra normal viene de norma o lo que es lo mismo, la regla que se debe seguir o a la que se deben ajustar las conductas, tareas, actividades, etc. Es por ello que todo lo considerado normal se refiere a que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

En el ámbito sexual, esta norma está influenciada por la cultura y la religión. Según estas características el comportamiento sexual de los individuos será uno u otro.

Por el mundo existen culturas en las que el modelo de sexualidad varía totalmente con respecto al occidental, el cual podríamos definir como un modelo reduccionista, genitalizado, falocrático, procreativista y marginador.

En occidente, la sexualidad se ha mantenido como un concepto “coitocentrista” y muy ligado a la reproducción, por lo que lo “normal” o “políticamente correcto” hasta hace no mucho tiempo eran las relaciones heterosexuales dentro de una pareja estable y enfocada a la reproducción.

En general, durante muchos años e incluyendo el cambio evidente del concepto de la erótica, la sociedad ha delimitado nuestras prácticas sexuales en torno a lo que está bien o lo que está mal creando invasiones de estereotipos y falsas creencias.

Todos somos personas sexuadas desde que nacemos hasta que morimos, así que la manera que tenga cada uno de vivir su sexualidad es propia e intransferible. Vivir con libertad y naturalidad esta parte de nosotros es lo que caracteriza a la especie humana, por lo que las presiones y el encasillamientos que acaban derivando de estas creencias influyen de manera negativa en la población occidental, haciendo que ciertas personas se sientan inseguras o infelices en este aspecto.

La manera de vivir una sexualidad plena y satisfactoria se desarrolla de forma autónoma, es decir, <<Todas las personas tienen derecho a expresar y manifestar sus deseos, placer, prácticas, orientación e identidad sexual; a decidir libremente sobre su vida sexual en un marco ético no discriminatorio y respetuoso con los derechos de otras personas y con la capacidad evolutiva de las y los niños>> (Derecho 2: “Derecho a la autonomía sexual” de la Carta de derechos sexuales y reproductivos); esto quiere decir que, siendo la base los gustos y apetencias de cada uno, para experimentar de forma sana, legal, ética y moral nuestra sexualidad hemos de descartar las prácticas que conlleven delitos y daños físicos o psicológicos.

Puede haber tantas formas de expresión sexual como personas, gustos y opiniones: caricias, besos, abrazos, palabras, miradas, azotes, sexo oral, coito, masturbación, e incluso imaginación y fantasía. Dentro de la fantasía erótica se encuentra el grupo de las parafilias, o lo que es lo mismo, prácticas sexuales en las que la excitación se da como respuesta a objetos y situaciones específicas.

En definitiva, contando con todo lo anteriormente dicho e incluyendo que, tanto si nos gusta mantener relaciones sexuales con personas de distinto sexo, del mismo sexo, en pareja, en tríos, en grupo, o nos gusta tener encuentros eróticos con nosotros mismos, con nuestra pareja o cada vez con una persona distinta, “lo normal” en el sexo es lo que cada persona considere de su agrado; al fin y al cabo, con responsabilidad y respeto de por medio, el denominador común que todos tenemos es la búsqueda de placer.

Escrito por María Esclapez

María Esclapez

Psicóloga especializada en Sexología Clínica y Terapia de Parejas. Sex Coach.

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