Rutina sexual, ¿es buena o mala?

La rutina sexual tiene sus ventajas pero también sus desventajas

La rutina sexual podríamos definirla como la conducta sexual repetitiva y reiterativa en cada encuentro erótico.

Por qué puede ser buena:

Por una parte ésta puede ser funcional dado que las prácticas siguen la línea de los gustos de cada miembro de la pareja. Como cada uno recibe “lo que le gusta” la satisfacción sexual es alta.

Por qué puede ser mala:

Por otra parte ésta puede resultar disfuncional a largo plazo porque favorece la limitación conductual y motivacional, así como la acomodación sexual y la habituación o aburrimiento.

Recomendación:

Lo más recomendable es cultivar y trabajar el deseo mediante estímulos eróticos novedosos para evitar finalmente la desmotivación y la insatisfacción sexual, así como la disminución del deseo.

Mi consejo:

Fantasea con tu propia pareja. Crea en tu cabeza juegos de rol que puedan estimular tu deseo sexual hacia ella. Puedes hacerlo a partir de situaciones reales, imaginadas o directamente hacerlas realidad con tu pareja.

Ejemplo de fantasía sexual a partir de una situación real: Jugar al pádel e imaginar que tu pareja es tu monitor/a.

Ejemplo de fantasía sexual: Crear a través de tu imaginación una historia o situación que te resulte excitante sin la necesidad de hacerla realidad o tener un estímulo real para su desarrollo.

Ejemplo de fantasía sexual hecha realidad: Las fantasías también pueden hacerse realidad si el juego de rol se hace en casa (hotel o cualquier contexto apto para su realización), podéis vestiros como los personajes que queréis ser, por ejemplo: el doctor y la paciente, la jefa y el secretario, el policía y el sospechoso o la profesora y la colegiala. Podéis dar rienda suelta a vuestra imaginación y echarle creatividad para crear el escenario perfecto. Incluso sería buena idea incluir disfraces, objetos relacionados con los papeles otorgamos o juguetes eróticos.


CONDICIONES DE USO DEL SERVICIO
La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica o psicológica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

Escrito por María Esclapez

María Esclapez

Psicóloga especializada en Sexología Clínica y Terapia de Parejas. Sex Coach.