Problemas de ir muy rápido en una relación

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Conocerse, vivir juntos, casarse, tener hijos… ¿cuáles son los problemas y las consecuencias de ir muy rápido en una relación sentimental?

Hay personas que hacen todo esto muy rápido porque “lo sienten así”; se dejan llevar por las emociones, no razonan ninguna decisión y cualquier paso que suponga avanzar en la relación les parece fascinante. Hasta ahí bien (me refiero a lo de emocionarse con todo, no a lo de ir rápido), porque para qué nos vamos a engañar, nos ha pasado y nos seguirá pasando a todos y todas. Cuando estamos en esa fase de enamoramiento, en la que todo es maravilloso, cualquier cosita nos hace una ilusión tremenda. Ahora bien, cuando digo cualquier “cosita” no me refiero a, por ejemplo, contraer matrimonio; eso son palabras mayores. Sin embargo, siempre hay quien se emociona al máximo y se deja llevar hasta tal punto, que son sus emociones las que toman las decisiones. Esto está muy bien si hay una parte racional de por medio, si no, claramente es una locura. ¿Por qué? Muy sencillo, cuando pasa esa fase de enamoramiento (normalmente dura de 3 a 4 años), la persona que se dejó llevar por sus impulsos en un momento de euforia se da cuenta de que la lió liado muy parda por no haber usado la cabeza nada más que para llevar gorra. ¿Qué podemos hacer para no cometer este error y hacer las cosas bien desde el principio?

Normalmente la típica frase de enamorado/a es

Hay que hacer las cosas como las sientes, con el corazón

Esta frase está muy bien, pero no implica esa impulsividad que caracteriza a las personas que toman decisiones muy grandes e importantes sin razonarlas mucho. Sin embargo, aunque no lo implique sí lo motiva. El subidón emocional puede desencadenar impulsos.

Cuando pasa el tiempo, la pareja se habitúa a la relación y pasa de tener muchos estímulos novedosos e intensos (vivir juntos, casarse, tener hijos, etc) a tener estímulos suaves y sin picos emocionales, lo que sería para todos como el día a día de una vida normal. Lo único que “le da vidilla” a la relación (salir a cenar, ir al teatro, hacer una escapada de fin de semana…) termina pareciendo aburrido dado que los cambios vitales han pasado muy rápido y ya no hay ninguno que se pueda realizar de forma conjunta.

Las relaciones pasan por distintas fases vitales y si éstas se queman pronto, es más probable que, durante la fase de habituación se generen más tensiones y discusiones y el pronóstico sea negativo. La sensación es como de “pasar de 100 a 0″ y es por esto mismo más probable pensar que todo ha cambiado mucho y nada es como antes o que el amor se ha terminado (claro, los estímulos potentes, las emociones excitantes y la sensación de ir avanzando ya no existen). Seguramente el amor no se ha acabado, lo que ha ocurrido es que no se ha aprendido a vivir el amor y la relación a un ritmo adaptativo si no que la expectativa ha sido que toda la relación esté siempre al máximo nivel emocional.

Llegados a este punto, es también muy común pensar que las peleas son “la salsa de las relaciones”; que la pareja se vuelva adicta a ellas tiene su explicación: las peleas motivan los picos emocionales que ya no se tienen y se echan de menos.

¿Cuáles son las consecuencias de todo esto?

– Las personas que componen la relación aprenden que las relaciones son así (muy bonitas al principio y luego muy malas o muy aburridas) y se terminan preguntando por qué todo les sale mal y nadie les quiere como se supone que es el amor (es decir, con la euforia del principio eternamente).

– Las personas que componen la relación aprenden a comportarse de la misma manera en todas las relaciones. Incluso si rompen y conocen a otra persona que va a un ritmo más lento, no sabrán adaptarse y terminarán descartándola como posible pareja afectiva.

Las formas de vivir las relaciones, los tipos de apego, los ideales sobre el amor… todo esto se puede trabajar y modificar con la ayuda de un profesional. Si te has sentido identificado/a con alguna de las cosas descritas de este artículo y consideras que es el momento de cambiar, escríbeme a info@diariodeunasexologa.es 

 

Escrito por María Esclapez

María Esclapez

Psicóloga especializada en Sexología Clínica y Terapia de Parejas. Sex Coach.