Manual para realizar consultas a una sexóloga por email

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Aunque en el título diga sólo “sexóloga” he incluido también el género masculino porque intuyo que estarán de acuerdo, pero sí, amigo o amiga, somos las sexólogas en especial las que sufrimos mucho todo lo que a continuación te detallo. Así que si has caído por aquí de rebote, de pura casualidad o llevas tiempo siguiendo mi trabajo y estás pensando en escribirme para comentarme tu caso, éstas son las pautas que debes seguir respecto a lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer:

1. Sé directo en tu pregunta. Ni tú ni el/la profesional tenéis por qué perder el tiempo escribiendo o leyendo 3 páginas para hacer o responder una pregunta.

2. No pretendas hacer una pregunta que englobe el bienestar de tu vida sexual en general para que ésta sea respondida de forma gratuita. Entiende que algo tan general no se puede tratar a través de un email y encima sin pagar. A ti te gusta cobrar por tu trabajo, ¿no?

3. Hay problemas graves, específicos o que requieren un análisis en profundidad que no se pueden resolver con “consejos”. Si el/la terapeuta te responde que no te puede ayudar mediante un email pero que tienes disponible sus servicios remunerados en consulta, dígnate al menos a responder tanto si el feedback es negativo como positivo. El terapeuta ha perdido su tiempo en orientarte y es lo menos que puedes hacer.

4. Ya que vas a utilizar un medio de escritura para ponerte en contacto, procura escribir todas las palabras completas y sin falta de ortografía. El/la sexólogo/a no puede perder el tiempo descifrando tu jeroglífico si ni siquiera tú te has molestado en escribir bien. No importa si tienes una falta de ortografía, todo el mundo comete pequeños errores, pero una cosa es que se te escape algún detalle y otra escribir en plan “xq no m kiere¿¿”, “tb nesesito”, “ase dos años”, “aber si m espliko” y similares.

5. El correo electrónico de un profesional no es un chat.

6. No, ningún sexólogo, y en especial sexóloga, está interesado en el tamaño de tu pene y mucho menos en verlo.

7. No, tampoco el/la profesional está interesado en saber cómo te has depilado los genitales, ver tus bragas con flujo o tu semen. Más que nada porque aunque tu problema esté relacionado con ello es algo que no nos compete. Si tienes problemas con tus flujos genitales acude a un ginecólogo o un urólogo y si tu duda está relacionada con la depilación acude a un/a esteticista.

8. Tampoco el/la terapeuta va a ofrecerte “clases prácticas privadas” de nada en absoluto. Si te quieres pajear ponte porno.

9. Si tienes problemas urgentes llama al 112 o acude a un Hospital. Las dudas que se mandan a través del correo electrónico pueden tardar en ser respondidas aunque en el asunto pongas “URGENTE, ME DESANGRO”.

10. El/la profesional tiene cosas importantes que hacer a diario, entiende que no pueda dejar de lado su trabajo para contestar tu duda ipsofacto. No insistas ni te enfades ni mandes 53 mensajes para intentar que el/la profesional conteste antes porque no va a suceder. Si el/la profesional tarda en contestar y tu duda es urgente, vuelve a leer el punto anterior.

11. Los correos que contengan faltas de respeto no serán respondidos.

Cualquiera de estos ítems es válido también para el contacto a través de las redes sociales (mensajes a través de Twitter, Facebook, Instagram, etc)

Dicho todo esto, si vas a cumplir las normas, te dejo por aquí mi correo electrónico para que me hagas llegar tu duda:

info@diariodeunasexologa.es

Escrito por María Esclapez

María Esclapez

Psicóloga especializada en Sexología Clínica y Terapia de Parejas. Sex Coach.

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